Dear Families and Friends of
Immaculate Heart of Mary,
Today’s gospel reveals several key characteristics of discipleship in Christ. First, unlike
typical rabbinic relationships at the time where individuals would seek out a teacher
to instruct them, Jesus reverses this approach to discipleship. Instead, Jesus calls his
first disciples and extends an invitation to them. When Jesus first invited Peter and
Andrew to follow him, they could have simply ignored the offer and continued about
their daily labor. But of course, this is not the case. In the words of the prophet Isaiah,
“the people who walked in darkness have seen a great light” with “abundant joy and
great rejoicing.”
God reaches us in the ordinariness of our lives. Like Simon, Andrew, James, and John,
Jesus finds each of us where we are and invites us to join him in proclaiming the
kingdom of God in our own circumstances. It is the task of each of us to welcome
Jesus into our own day-to-day experiences, that we, to quote Vatican II’s Dogmatic
Constitution of the Church, “may work for the sanctification of the world from within,
like leaven” (Lumen Gentium 31).
Immaculate Heart of Mary, pray for us.
Father Quang
Copyright © 2013 Immaculate Heart of Mary Catholic Church
Queridas Familias y Amigos del
Imaculado Corazon de Maria,
El evangelio de hoy revela varias características clave del discipulado en Cristo.
Primero, a diferencia de las relaciones rabínicas típicas de la época, en las que las
personas buscaban a un maestro para instruirlas, Jesús invierte este enfoque respecto
al discipulado. En cambio, Jesús llama a sus primeros discípulos y les extiende una
invitación. Cuando Jesús invitó por primera vez a Pedro y Andrés a seguirlo, podrían
haber ignorado la oferta y haber seguido con su trabajo diario. Pero, por supuesto, no
es así. En palabras del profeta Isaías, "el pueblo que caminó en la oscuridad ha visto
una gran luz" con "abundante alegría y gran júbilo."
Dios nos alcanza en la ordinalidad de nuestras vidas. Al igual que Simón, Andrés,
Santiago y Juan, Jesús nos encuentra a cada uno donde estamos y nos invita a unirnos
a él para proclamar el reino de Dios en nuestras propias circunstancias. Es tarea de
cada uno de nosotros dar la bienvenida a Jesús en nuestro lugar experiencias
cotidianas, que nosotros, citando la Constitución Dogmática de la Iglesia del Vaticano II,
"podemos trabajar para la santificación del mundo desde dentro, como fermento"
(Lumen Gentium 31).
Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.
Padre Quang