Dear Families and Friends of

Immaculate Heart of Mary,

God deals with us not as we deserve, but with patience and kindness. The first reading from Wisdom praises God for God’s mercy. In the parable of the weeds, the sower allows the wheat to grow along with the weeds. In our case, weeds can become wheat with God’s grace. Paul recognizes even when we do not know how to pray in our weakness, the Spirit works within us, guiding us toward the Father. God is a God of second chances. No matter what we’ve done or where we’ve been, God is waiting there for us to return to him. Sometimes it can be hard to get over the image (whether conscious or unconscious) of God as a demanding judge, holding us to account, especially when we hear parables like that in today’s gospel. Rather than being a message of condemnation, it is a call to repentance and the embrace of God’s forgiveness. We believe in a God who desires to have mercy on us, forgive us our sins, and bring everlasting life. Immaculate Heart of Mary, pray for us.

Father Quang

Queridas Familias y Amigos del

Imaculado Corazon de Maria,

Dios nos trata no como merecemos, sino con paciencia y bondad. La primera lectura de Sabiduría alaba a Dios por su misericordia. En la parábola de las malas hierbas, el sembrador deja crecer el trigo junto con las malas hierbas. En nuestro caso, las malas hierbas pueden convertirse en trigo con la gracia de Dios. Pablo reconoce que incluso cuando no sabemos orar en nuestra debilidad, el Espíritu actúa en nosotros, guiándonos hacia el Padre. Dios es un Dios de segundas oportunidades. No importa lo que hayamos hecho ni dónde hayamos estado, Dios está esperando allí para que volvamos a Él. A veces puede ser difícil superar la imagen (consciente o inconsciente) de Dios como un juez exigente, que nos hace rendir cuentas, especialmente cuando escuchamos parábolas así en el evangelio actual. En lugar de ser un mensaje de condena, es un llamado al arrepentimiento y el abrazo del perdón de Dios. Creemos en un Dios que desea tener misericordia de nosotros, perdonarnos nuestros pecados y traer vida eterna. Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.

Padre Quang

Dear Families and Friends of

Immaculate Heart of Mary,

God deals with us not as we deserve, but with patience and kindness. The first reading from Wisdom praises God for God’s mercy. In the parable of the weeds, the sower allows the wheat to grow along with the weeds. In our case, weeds can become wheat with God’s grace. Paul recognizes even when we do not know how to pray in our weakness, the Spirit works within us, guiding us toward the Father. God is a God of second chances. No matter what we’ve done or where we’ve been, God is waiting there for us to return to him. Sometimes it can be hard to get over the image (whether conscious or unconscious) of God as a demanding judge, holding us to account, especially when we hear parables like that in today’s gospel. Rather than being a message of condemnation, it is a call to repentance and the embrace of God’s forgiveness. We believe in a God who desires to have mercy on us, forgive us our sins, and bring everlasting life. Immaculate Heart of Mary, pray for us.

Father Quang

Queridas Familias y Amigos del

Imaculado Corazon de Maria,

Dios nos trata no como merecemos, sino con paciencia y bondad. La primera lectura de Sabiduría alaba a Dios por su misericordia. En la parábola de las malas hierbas, el sembrador deja crecer el trigo junto con las malas hierbas. En nuestro caso, las malas hierbas pueden convertirse en trigo con la gracia de Dios. Pablo reconoce que incluso cuando no sabemos orar en nuestra debilidad, el Espíritu actúa en nosotros, guiándonos hacia el Padre. Dios es un Dios de segundas oportunidades. No importa lo que hayamos hecho ni dónde hayamos estado, Dios está esperando allí para que volvamos a Él. A veces puede ser difícil superar la imagen (consciente o inconsciente) de Dios como un juez exigente, que nos hace rendir cuentas, especialmente cuando escuchamos parábolas así en el evangelio actual. En lugar de ser un mensaje de condena, es un llamado al arrepentimiento y el abrazo del perdón de Dios. Creemos en un Dios que desea tener misericordia de nosotros, perdonarnos nuestros pecados y traer vida eterna. Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.

Padre Quang